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RESUMEN Y PRINCIPALES LÍNEAS TEMÁTICAS:

El “Descubrimiento” europeo de América en 1492 supuso tal cambio en la concepción del mundo para Europa y el nuevo continente que la historiografía lo considera como punto de arranque de la modernidad y origen de una primera globalización. Después de aquel primer contacto se realizaron numerosos viajes, durante los cuales se produjo un intenso intercambio ecológico, económico y cultural que si bien en buena parte supuso un ecocidio, genocidio y epistemicidio también conllevó la mezcla de gentes, ideas y mercancías a nivel mundial, generando así una riqueza material, científica, epistemológica y cultural propias a través de dichos intercambios.

Hace ya más de una década, un novedoso y pujante enfoque historiográfico de origen  anglosajón (Atlantic History) propuso centrar la atención en las redes y conexiones que se  establecieron, así como en el mestizaje cultural que tuvo lugar entre los tres continentes bañados por aguas atlánticas durante la Edad Moderna, llegando a la conclusión de que conformaron un espacio característico, aunque dinámico y en constante transformación.

En 2002 el atlantista británico David Armitage planteaba en un famoso artículo hasta tres formas de acercarse a esta disciplina que presumiblemente se producirían en un futuro inmediato (perspectiva circunatlántica, transatlántica y cisatlántica). Lo cierto es que la mayoría de los trabajos que se han ido publicando según dicha metodología han recurrido a varias de estas perspectivas a la vez.

España aún parece topar con serias dificultades, embebida aún en el “excepcionalismo” de su pasado imperial, para incorporarse al tronco común de una Historia Atlántica “comparativa” aunque de esencia fuertemente anglosajona. La academia latinoamericana o los especialistas coloniales de la América hispana en general, directamente establecen una gran fractura con la historiografía del Atlántico Norte. Es por ello que creemos de vital importancia visibilizar también en nuestro congreso las aportaciones iberoamericanas a una Historia Atlántica más integrada, con el objetivo de ir desarrollando una respuesta propia dentro de este tipo de estudios, donde nuestras contribuciones se encuentran aún bastante polarizadas.

Aproximarnos desde un enfoque transdisciplinar a un mundo y una época tan complejos (y en cierto modo, tan “actuales”) hace ineludible un encuentro de carácter internacional. Este congreso aspira a cuestionar los tradicionales paradigmas locales, nacionales e imperiales mediante las renovadoras intervenciones de jóvenes investigadores procedentes de ambas orillas del océano Atlántico, permitiendo eliminar las barreras lingüísticas y académicas existentes. Nuestro objetivo es llegar a comprender el intrincado espacio atlántico en mayor profundidad, por lo que nos centraremos en el análisis de los diversos tipos de intercambio y nivel de permeabilidad que se produjeron en aquel espacio entre ecologías, gentes, ideas y mercancías, cuyo análisis suele requerir trascender las fronteras disciplinares.

Aunque la Historia Atlántica también permite, qué duda cabe, el empleo de cronologías poco tradicionales, la necesidad de acotar tan enorme cantidad de contenido a tres jornadas de congreso ha hecho que finalmente hayamos tenido que optar por un tramo cronológico más “conservador” (1492-1830). Durante este transcurso de tiempo abordaremos los ya mencionados tipos de intercambio en torno a dos ejes: el primero se ocupará de aquellos que tuvieron lugar en el propio seno de los diferentes imperios atlánticos (intra-imperial), y un segundo tratará de los que afectaron a diversos imperios (inter-imperial).

Por último, gracias a la procedencia de algunos de nuestros veteranos conferenciantes  invitados (desde España, Portugal y Estados Unidos) aprovecharemos para discutir juntos sobre la puesta al día del conjunto de la disciplina, valorando así tanto las críticas como las nuevas líneas de investigación, entre ellas la especialmente atractiva senda propuesta referente al panamericanismo.